Miércoles 8:00 pm

Cuando se metió la mano al pantalón al final de la jornada algo hizo que se le pasara la emoción. Se levantó del sofá, apagó el televisor y encendió un cigarrillo. Gerardo Vacca miró hacia la ventana fingiendo un mohín solemne. Era sólo rasquiña en la dignidad, le había dicho papá al Director del DAS.

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Archivado bajo El truculento oficio de Gerardo Vacca

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