Editorial

Notificación a los aldeanos de la villa de Colombia

Apreciados coterráneos, compatriotas y lacayos, a pesar de las mal habidas opiniones de algunos adláteres de la insania, nos alegramos en notificarles que la villa de Colombia conservará por mucho tiempo el favor y visto bueno del monarca.

La última misión, escabrosa y temida por demás, resultó ser todo un éxito y el rey bailó con nuestros bufones con su sonrisa permivisiva y condescendiente. Agradezcamos pues, con odas y ovaciones, la gran labor de nuestro terrateniente, quien ha hecho grandes esfuerzos por satisfacer al Gran Benefactor con cualquier vodevil posible.

Lo anterior era sarcasmo, tristemente necesario. Le vimos la cara a Bush cuando fueron los juglares populares e indignos a su recinto. No queda mucho por decir, qué bochorno chambones lectores, qué gran chambonada, no falta el que lloró, el que saltó, el que dijo: “qué bonito es mi país” y todas esas elucubraciones pasionales que están tan de moda últimamente.

Ojalá no se nos ocurra pensar lo contrario, disgredir o estar en contra, quién sabe en qué momento tanta bondad y energía positiva se conviertan en mordazas. Arriba mi terrateniente.

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